15 de septiembre de 2008

La flor del caos II


El caos es el desorden, la descomposición de lo establecido, romper con los rigores que ofrece el calor del hogar, ahogarse en el despropósito.
Las normas aturden, sofocan las autenticas sensaciones, mitigan la capacidad critica. No es osado afirmar que aborregan. Eso es, aborregan.
Estamos tan acostumbrados a fingir que vivimos en plena libertad, que balamos tanto como respiramos.
El caos no gusta, es contraproducente, si vives en este lado de la falla estas marcado, eres raro, tienes pájaros en la cabeza o, simplemente, eres hippy. Es la eterna lucha entre el bien y el mal, caos y orden, vivir o creer que vivimos.
Seguiremos torpedeando la tela de araña en la que nos movemos, la tarántula se acerca y su pelillo me da asco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nada mejor para exprimir la soledad que hacerle frente al viento que desciende silbando entre las grutas de monte Algor. Nos corta la cara pero agachamos la cabeza y le hacemos frente. A media motaña, como extraído de un sueño de Allan Poe, me encuentro un cementerio, ¿qué digo?, no es un cementerio, es mi propia lápida. Y en ella un epitafio:
"Aquí yace ...., que en su vida hizo el bien y el mal. El bien lo hizo mal y el mal lo hizo bien".
¡Uf! ¡qué pesadilla! Me he despertado. Esa lápida no era la mia. ¿Y qué pondrá la mia en el futuro?. Nada. He decidido incinerarme.
Fdo.: el del Cónsul

Anónimo dijo...

Por cierto. ¿el viernes es cuando nos vamos a lo del libro? respóndeme al e-mail.